Capítulo 23

DE LOS GOBERNANTES CIVILES

23.1– Dios, el supremo Señor y Rey de todo el mundo, ha instituido gobernantes civiles que deben estarle sujetos, para gobernar al pueblo para la gloria de Dios y el bien público; y con este fin les ha armado con el poder de la espada, para la defensa y aliento de los buenos, y para el castigo de los malhechores.1

  1. Romanos 13:1-4; I Pedro 2:13-14

23.2– Es lícito para los cristianos aceptar y desempeñar el cargo de gobernante cuando sean llamados para ello;2 y en el desempeño de ese cargo deben mantener especialmente la piedad, la justicia y la paz, según las sanas leyes de cada estado,3 y así, con ese propósito, en la era del Nuevo Testamento, pueden lícitamente hacer la guerra en ocasiones justas y necesarias.4

  1. Proverbios 8:15-16; Romanos 13:1-2, 4
  2. Salmo 2:10-12; I Timoteo 2:2; Salmo 82:3-4; II Samuel 23:3; I Pedro 2:13
  3. Lucas 3:14; Romanos 13:4; Mateo 8:9-10; Hechos 10:1-2; Apocalipsis 17:14, 16

23.3– Los gobernantes civiles no deben tomar para sí la administración de la Palabra y de los sacramentos,5 ni el poder de las llaves del reino de los cielos,6 ni entremeterse en lo más mínimo en asuntos de la fe.7  Como Jesucristo ha designado un gobierno regular y una disciplina en Su iglesia, ninguna ley del estado debe interferir con, estorbar, o limitar los ejercicios debidos entre los miembros voluntarios de alguna denominación de cristianos, conforme a su propia confesión y creencia.8

  1. II Crónicas 26:18
  2. Mateo 16:19
  3. Juan 18:36
  4. Salmo 105:15

23.4– Es el deber del pueblo orar por los magistrados,9 honrar sus personas,10 pagarles tributos y otros derechos,11 obedecer sus mandamientos legales y estar sujetos a su autoridad por causa de la conciencia.12 La infidelidad o la diferencia de religión no invalida la autoridad legal y justa del magistrado, ni exime al pueblo de la debida obediencia a él;13 de la cual las personas eclesiásticas no están exentas;14 y mucho menos tiene el papa algún poder o jurisdicción sobre los magistrados en sus dominios, ni sobre alguno de los de su pueblo; y aun menos tiene poder para quitarles sus propiedades o la vida, si les juzgare herejes, o por cualquier otro pretexto.15

  1. I Timoteo 2:1-2
  2. I Pedro 2:17
  3. Romanos 13:6-7
  4. Romanos 13:5; Tito 3:1
  5. I Pedro 2:13-14, 16
  6. Romanos 13:1; I Reyes 2:35; Hechos 25:9-11; II Pedro 2:1, 10-11; Judas 8-11
  7. II Tesalonicenses 2:4; Apocalipsis 13:15-17